lunes, 28 de mayo de 2012


Por qué votar
CERRAZON A LA POBREZA

"A río revuelto..." En España, el llamado Periódico Global, pone el dedo en la llaga:

-Quieren revertir reformas educativas, como enseñar desde las aulas a cerrar los ojos ante las controversias de la riqueza, la pobreza y los conflictos sociales.

En la educación, el mayor de los problemas y desafíos humanos, las ideologías tienen opiniones enfrentadas en todo el mundo.

Por supuesto que esto es un tema de cultura electoral, al enseñarnos cómo se plantean los cambios nacionales en las campañas y de qué manera aterrizan en los hechos.

La derecha española en las pasadas elecciones de mayo y noviembre nunca ofreció nada. Raras elecciones, sin oferta electoral; y lo poco que ofreció, como no afectar las políticas sociales, ni aumentar la austeridad, ha resultado lo contrario.

Saber qué harán las ideologías en el poder es clave: La derecha, el centro y la izquierda, nunca eligen el mismo camino para prosperar, por mucho que aparentemente cabildeen sus políticas públicas, en efímeras reuniones como las de Rajoy con Rubalcaba, o de Calderón con los partidos políticos en México.

Regresemos ahora al editorial que nos pregunta qué tan abiertas son nuestras mentes, o como se interrogara Federico Nietzsche, el filósofo alemán que tanto vómito provocaba a mi maestro Rafael Arles, y que decía:

"¿Cuánta dosis de verdad es capaz de soportar el hombre?"

Es muy interesante observar en este editorial de El País que su editor no menciona para nada el nombre del ministro de Educación de Mariano Rajoy: ese es el tamaño de la aversión que el periódico siente por ese funcionario.

Luis Gómez, analista del mismo informativo, lo describe en su artículo "Un ministro demasiado ácido", como "un soberbio de mente brillante". Se trata del comunicador, encuestador y consultor, José Ignacio Wert '62.

Fíjese Usted, ocasional lector, qué piensa el Partido Popular de la educación en España. El ministro Wert declaró que “hay 79 universidades españolas, mientras que California tiene solo 10”, cuando en realidad son 146.

Eso insultó a los rectores españoles y que le cancelan una cita que tenían con él, lo dejaron plantado. Es “un liberal políticamente derechizado”, pero el último de la baraja de Rajoy, según Gómez.

"También confundió un libro de texto con un ensayo para criticar la asignatura de Educación para la Ciudadanía", dice el articulista. Y este es precisamente, el tema que aborda el editorial de El Periódico Global. Veámoslo.

El País


dice en su editorial:

EDUCAR PARA ASENTIR

Cuando ya parecía asentada en las aulas y su enseñanza se desarrollaba libre de litigios judiciales y tensiones partidistas, la asignatura de Educación para la Ciudadanía vuelve a estar en el centro de la pugna política. Introducida en 2006 para permitir que los escolares puedan formarse como ciudadanos responsables y comprometidos en una sociedad democrática y globalizada, su contenido va a ser modificado de nuevo. Tres comunidades (Andalucía, Cataluña y País Vasco) han anunciado su rechazo y su intención de no aplicar los cambios.

El ministro de Educación ha justificado los cambios en la necesidad de que el temario “esté libre de cuestiones controvertidas y susceptibles de adoctrinamiento ideológico”, pero lo que hace la reforma es suprimir unos contenidos que molestan por razones ideológicas al PP o a los sectores más integristas de la Iglesia católica, como las referencias a la homofobia o las desigualdades sociales y de género, para introducir otros, como la defensa de la iniciativa privada, que no son menos ideológicos y que también se prestan al adoctrinamiento.

Puede estar bien incorporar nuevos contenidos como el “deber de transparencia en la gestión pública”, pero no a costa de suprimir otros como la relación entre “riqueza y pobreza”. Con la excusa de evitar controversias, se eliminan o edulcoran contenidos que tienen que ver con las desigualdades o los conflictos sociales, pero se introducen otros como “el terrorismo”, “el fanatismo religioso” o “los nacionalismos excluyentes” igualmente controvertidos, de modo que lo que en realidad hace el PP es sustituir unas cuestiones controvertidas por otras más gratas a su ideología.

Pero la pretensión misma de justificar los cambios en aras a evitar “controversias”, aunque en realidad no sea eso lo que hace, supone toda una declaración de intenciones sobre cómo se concibe la asignatura. Pretender que cuestiones como la desigualdad o la homosexualidad deben salir del aula significa impedir la función educadora de la escuela. Educar es preparar para la vida y, aunque se ignore en el aula, en la vida hay pobreza y desigualdad, y los escolares tropezarán con ella y algún día se relacionarán con personas homosexuales, o lo serán ellos mismos. Abordar estas cuestiones “controvertidas” les ayudará a hacerse un criterio, a madurar y a respetar la diferencia. A ser, si quieren, ciudadanos comprometidos. Aceptar la controversia es educar para ejercer una ciudadanía crítica. Evitarla es educar para el asentimiento.

No hay comentarios:

Publicar un comentario